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Lo que no sabes sobre la dificultad en el aprendizaje

Me gustaría compartirte una experiencia que tuve hace menos de un mes con una de mis estudiantes. Verás la relación entre el aprendizaje y la gestación del bebé en el vientre de su madre.

Con esta sesión me sorprendí bastante después de notar que luego de varias clases la estudiante no memorizaba ninguna letra, y después de este ejercicio, en menos de una semana cuando volví a la siguiente clase,  reconocía, nombraba y escribía  la Aa, Bb, Cc, Dd, Ee y Ff.

La clase

Inicié con ella tutorías de inglés como segunda lengua hace 6 clases, dos veces a la semana, con el objetivo de enseñarle inglés y empezar a reconocer, nombrar y escribir las letras. Desde la primera clase hicimos varias actividades en las que la motivaba a reconocer y memorizar la letra Aa, Bb y Cc, sin éxito alguno. “Debo respetar su proceso”- pensé. Sin embargo, después de la tercera clase me pareció que aún respetándole su ritmo, se estaba demorando más tiempo de lo normal.

La clase dura 60 minutos en los que uso canciones, bailes, movimiento y una serie de ejercicios que la motivan. Cuando llevábamos unos 40 minutos de clase sin éxito alguno respecto al objetivo inicial, decidí cambiar mi visión de docente y dejar de pensar en ¿qué otras estrategias de enseñanza necesita ella?; en vez de eso pensé “¿qué está ocurriendo detrás de todo esto que observo?”

La terapia

En ese momento entonces le dije, siéntate, toma este papel, lápiz y dibuja una bebé en el vientre de su madre. Ella hizo un círculo muy pequeño y dijo: está muy apretada – ¿y cómo se siente ella de estar así? le pregunté.

– Muy apretada, insistió sin dar más detalles. Dibujó también a la madre, quien era mucho más pequeña que la bebé (dando un indicio claro de desequilibrio, pues la madre debe ser la grande, la adulta y no a la inversa)

Acto seguido, le pregunté a la niña: ¿cómo se siente la mamá con la bebé en su barriguita?

-Muy preocupada, dijo.  En ese momento dibujó por iniciativa propia una cara triste en el rostro de la madre, y continuó: preocupada porque no sabe si la bebé aprenderá las letras o no. En ese momento me impactó mucho su respuesta porque en ningún momento hablamos de qué se trataba el ejercicio, sino que ella lo relacionó con el aprendizaje del ABC. Qué mágicas son las herramientas del inconsciente, pensé.

-¿Y la niña cómo se siente? – continué preguntando

-También preocupada, porque la mamá está preocupada. (Esto nos muestra la fuerte relación entre lo que siente la madre durante el embarazo y lo que percibe el bebé en el vientre: ella siente lo de su madre como propio)

Mientras todo esto sucedía la madre estaba en la cocina escuchando.

-¿Crees que si la bebé estuviera en un espacio más grande, podría sentirse mejor?

-Sí. Dijo y comenzó a dibujar con ímpetu una madre más grande y a la bebé en el vientre, ahora con más espacio. Con este trazo le dio equilibrio y orden a la madre como la Grande y a la bebé como la Pequeña.

-¿Ahora, cómo se siente la bebé?

– Muy bien, respondió la niña.

“Entonces ahora,  pon tu mano sobre la bebé en el dibujo y dile: te doy permiso de aprenderte todas las letras del abecedario, en español y en inglés y de memorizarlas” Ella lo dijo, repitiendo varias veces.

-¿Cómo se siente ahora la mamá?

– Muy contenta, dijo reemplazando la cara triste por una feliz.

– ¿Y la niña? – contenta también

Esto sucedió en los últimos 20 minutos de clase. Al terminar reporté a los padres con detalle lo sucedido y les di un par de recomendaciones para hacer en los días siguientes con el fin de reforzar el proceso recién hecho.

 

La sorpresa

En menos de 7 días volví para la siguiente clase. Llevé diferente material didáctico porque sabía que ella iba en su proceso de aprendizaje y necesitaba darle tanto apoyo pedagógico como fuera posible, pero para mi sorpresa cuando empezamos a hacer el review, reconoció, nombró y escribió por dictado las letras Aa, Bb, Cc, Dd, Ee y Ff.

Fue algo muy satisfactorio para la familia y por supuesto para mi. Felicité a los padres por el apoyo en casa, felicité a la niña por su capacidad, empoderándola de sus logros y salí de la clase con una sensación de paz que va más allá de realizar una simple labor.

No pregunté a los padres qué sucedió a fondo durante el periodo de concepción y  gestación y tampoco fue necesario, porque el inconsciente estaba dispuesto y abierto para resolver el tema.

Los niños a veces están más que dispuestos a sanar para continuar su vida académica y relacional pero no sabemos escucharlos. Por esto es muy importante estar atentos a TODO lo que manifiestan en una clase y en casa. Si no aprenden por más que se practique, si piden DEMASIADO movimiento, si no se concentran, si se angustian, lloran o no quieren hacer NADA,  entonces mira sus dibujos, observa y escucha con atención su oralidad y expresión corporal: TODO nos arroja información en cada momento.

Cambiar la visión de “yo se todo y soy quien te enseño” por “me abro a percibir lo que está sucediendo en tí” puede arrojar resultados muy positivos. Inténtalo y si no consigues descifrar lo que sucede, tal vez sea hora de pedir ayuda a alguien que sepa del tema. Evita que mediquen a los niñ@s, evita que los diagnostiquen por algo que podría venir desde el vientre y se puede solucionar.

Detectar todo esto a tiempo puede salvar el proceso de aprendizaje. Estemos alertas, leamos, estudiemos y con amor acompañemos cada momento.

Una vez más, si sientes que a pesar de ayudarle no ves avances, pregunta, busca ayuda. No creas que a la fuerza va a aprender, porque eso podría generar un alto rechazo a la escuela y las relaciones inter e intra personales. Y si ya han iniciado un proceso y no ves resultados, tal vez  necesita algo diferente.

Espero que te haya servido esta experiencia. Comenta y comparte, tal vez haya una familia o docente, deseando una perspectiva diferente para ayudar a un pequeñ@.

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